Una enfermedad con muchos rostros

A diario, 25 varones suecos reciben la noticia de que padecen cáncer de próstata. Actualmente hay casi 100.000 que reciben tratamiento por dicha patología.
Por ello estamos ante el tipo de cáncer más habitual en Suecia pese a que solamente puede afectar a los hombres.
Además, la enfermedad adopta numerosas expresiones. En algunos, el cáncer de próstata deviene un cuadro muy grave que exige un tratamiento agresivo, mientras que en otros se desarrolla de forma lenta y solo requiere de supervisión.

Resulta difícil ofrecer un pronóstico preciso sobre la evolución de un cáncer de próstata. Si bien es cierto que algunos desarrollan un tumor de rápido crecimiento, con la gran mayoría el curso de la enfermedad es lento. Comparado con otros tipos de cáncer, el de próstata es con frecuencia moderado y no precisa a menudo de tratamiento alguno, solamente de controles de seguimiento.Que te diagnostiquen cáncer de próstata puede provocar muchas reacciones diferentes e, independientemente de cómo se aborde la situación en el momento del anuncio, existe un alto riesgo de que, con el paso del tiempo, se manifieste el abatimiento y la depresión.
Tampoco es extraño que al paciente le cueste hablar de sus sentimientos en relación con la enfermedad, la cual golpea no solo a este sino también a las personas de su entorno. Ahora bien, los familiares desempeñan un papel importante, tanto en su función de apoyo como a la hora de recibir y valorar la información facilitada por el sistema de salud.

Aunque, obviamente, siempre será mejor no padecer cáncer, el problema con el de próstata es que más de la mitad de los hombres tratados padecen serios efectos secundarios. Los datos demuestran que en torno a la mitad de los intervenidos quirúrgicamente devienen impotentes y alrededor de un 20 % sufre de incontinencia urinaria.
Cuando extirpas el cáncer de próstata, existe un alto riesgo de dañar los nervios y el tejido necesarios para, entre otros, obtener una erección y evitar pérdidas de orina. La radioterapia ocasiona también efectos secundarios que repercuten sobre la calidad de vida del paciente.

Así pues, debido al alto riesgo de consecuencias negativas, se involucra a este en la elección del tratamiento.
Se efectúa junto con el urólogo una evaluación sobre la manera de proceder,
en la que se consideran todos los parámetros: el índice Gleason total, el estado de salud general, la edad, el valor de PSA y la situación del tumor. Con frecuencia, la cuestión de aplicar o no tratamiento constituye una difícil elección.

Prostatype ha sido desarrollada para proveer información adicional de cara a dicha elección. Este test genético mide elementos que no se pueden visualizar (su huella genética), brindando junto con el resto de información un índice del grado de agresividad del cáncer. Ello proporciona a los médicos y al paciente la información más precisa y fiable para adoptar una decisión óptima al respecto del tratamiento.
Sobre todo, no solo para asegurar la detección de cánceres altamente agresivos que requieran de tratamiento inmediato, sino también para evitar medidas invasivas que reduzcan de manera innecesaria la calidad de vida. Aquí podrá obtener más detalles sobre el funcionamiento de Prostatype.

Prostatype le ofrece a usted y a su médico un fundamento más sólido para determinar si el tratamiento es necesario o puede evitarse.

Tras la elección
Muchos pacientes con cáncer de próstata pueden proseguir con su vida habitual, sometiéndose únicamente a controles periódicos para vigilar su desarrollo (lo que se denomina supervisión activa). Sin embargo, en algún momento es posible que deban enfrentarse de nuevo a la decisión de tratarlo o no.

Otros pacientes, por el contrario, se ven constreñidos u optan por someterse a un tratamiento activo, en forma de cirugía, radioterapia, quimioterapia o terapia hormonal. Tras dicho tratamiento se mantendrá un contacto continuado con el servicio de salud para efectuar un seguimiento y la aplicación de medidas atenuadoras de los efectos secundarios y demás consecuencias negativas del procedimiento clínico escogido. El itinerario hasta llegar a este punto puede suponer un duro camino en el que el apoyo de los seres queridos resulta fundamental. Suele incluirse algún tipo de terapia hormonal susceptible de alterar el estado de ánimo y la personalidad, lo cual puede resultar complicado tanto para el enfermo como para los familiares.

Independientemente del modo en que opte por abordar el cáncer de próstata, es importante recordar que no está solo. En estos mismos momentos, cientos de miles de ciudadanos de su país lo padecen personalmente o tienen un pariente en dicha situación, y son muchos los que pueden dar testimonio del importante apoyo disponible dentro de la comunidad: en internet, los grupos de terapia y los distintos tipos de colectividades y eventos. Le presentamos a continuación enlaces para información suplementaria y vías de contacto:

Prostatacancerförbundet

Proliv

Prostatacancer.nu

Cancerfonden

CÁNCER DE PRÓSTATA

La senda hasta el diagnóstico

Si bien el cáncer de próstata puede provocar síntomas como dificultad para orinar o dolor en la pelvis, no suele advertirse en absoluto en su etapa temprana. Los métodos clínicos más habituales para la detección del cáncer de próstata son los siguientes:

PSA: Un análisis sanguíneo que comprueba un antígeno prostático específico en la sangre. Unos valores elevados pueden indicar no solo cáncer, sino también otras patologías. Desafortunadamente, la prueba de PSA es relativamente poco específica y suele rendir resultados con un bajo grado de certidumbre que exigen verificaciones adicionales.

Palpamiento: El facultativo ausculta la próstata introduciendo un dedo a través del recto para determinar si se han producido alteraciones en la próstata.

Ecografía: Una herramienta que ofrece una representación gráfica de la próstata.

Biopsia: El médico toma muestras microscópicas del tejido prostático para su posterior análisis con el fin de realizar un diagnóstico adecuado. No obstante, ni la biopsia ni las muestras de tejido en sí proporcionan información alguna sobre el pronóstico del cáncer de próstata propiamente dicho (es decir, al respecto de su agresividad).

El camino hacia el tratamiento

En caso de detectarse la presencia del tumor, el siguiente paso consistirá es decidir si se va a tratar o no. A tal fin es importante recabar la mayor cantidad de información posible mediante distintas herramientas:

Índice Gleason total: El patólogo encargado del análisis microscópico de la muestra de tejido de la próstata aplicará un índice sobre la naturaleza del tumor en función de la apariencia y propagación de las células cancerosas. Si como paciente presenta un índice total Gleason de 6, 7 u 8, existen muchas probabilidades de que tanto a usted como a su médico les resulte muy valiosa la información adicional proporcionada por Prostatype a la hora de determinar si conviene o no tratar.

Propagación: El urólogo trata de determinar si el cáncer se limita a la glándula prostática, se ha diseminado hacia el tejido contiguo o se ha propagado a otras partes del cuerpo, clasificándolo en consecuencia dentro de la categoría T, N o M.

Otros factores: En la elección del tratamiento se tiene en cuenta, entre otros, la edad, el estado de salud y los puntos de vista del paciente.

Prostatype: Una innovadora y moderna prueba de tipo genético que brinda a médicos y pacientes información adicional sobre la peligrosidad del cáncer de cara a la elección del tratamiento. Más detalles sobre Prostatype.

Tratamientos

Pueden clasificarse dentro de tres grupos principales:

Expectación: No se trata el cáncer puesto que no supone un problema atendiendo a otros factores como la edad o el estado de salud general.

Supervisión activa: Se comprueba periódicamente la evolución del cáncer (lenta en la mayoría de las ocasiones) con ayuda de herramientas diagnósticas, como pruebas de PSA y muestras de tejidos.

Terapia curativa: Se interviene activamente contra el cáncer. Existe un gran número de opciones de tratamiento. Las más comunes son las siguientes:

Prostatectomía radical: La próstata es extirpada. Se trata de una operación compleja que puede realizarse con o sin asistencia robótica. Existe un alto riesgo de lesión en los nervios que regulan la erección y la evacuación de orina.

Radioterapia: Un plan periódico de radiación de diferentes tipos. Esta modalidad de tratamiento conlleva también un alto riesgo de efectos secundarios negativos.

Terapia hormonal: Los tipos más graves de cáncer de próstata pueden mantenerse bajo control mediante el bloqueo del acceso a la hormona testosterona. La terapia hormonal también suele estar vinculada a consecuencias y efectos secundarios indeseados.